La fama y el arte sobre la obra de “Sebastián”

Presentar con esfuerzo pero a la vez con éxito un discurso artístico se encuentra exaltada en dos dimensiones y que busca usar cada movimiento para no presentar sentimentalismos pero sí percepción, es lo que logra Sebastián (Enrique Carbajal) en cada una de sus representaciones.

No es necesario conocer al artista para darse cuenta de que cada una de sus obras expresa una profunda reflexión que te puede arropar por largas horas, las mismas horas que Sebastian le dedica a cada uno de sus proyectos para lograr que no abandones tu admiración hacia ellas; por lo menos eso es lo que me pasa a mi.

La cultivada historia de la época renacentista y su afán por seguir aprendiendo más de la historia del arte, fueron aquellos elementos que dejaron un gran impacto en la esencia del joven Enrique Carbajal González, quien ahora muchos amantes de las artes plásticas lo conocemos fielmente como “Sebastián”.

 

¿Quién es Sebastian?

 Enrique Carbajal nace en la muy conocida Chihuahua en el pasado año de 1947, pero la verdadera esencia que marcó un nuevo sendero que se conoce como Sebastián, vió la verdadera luz en el año de 1968. Este nombre se volvió más que una simple tarjeta de presentación, se volvió un recordatorio de un gran suceso en la vida de Sebastián, que fue cuando logró convertirse en miembro Honoris Causa de la Academia de Artes de la Haya, ubicada en Holanda.

Hacer un recorrido por los distintos centros artísticos y museos del país, es transitar hacia un encuentro seguro a una de las tantas obras que esta esencia artística ha creado en sus años de carrera, además, no puedo evitar recordar que el arte y la fama de Sebastián ha sido merecedora de múltiples honorables y galardonadas distinciones, entre las cuales se encuentra La Medaille de la Ville de Paris y el Premio de Jerusalem.

Entre las distintas características que sirven para describir a Sebastián se encuentra su insaciable curiosidad que lo incita a seguir investigando y descubriendo sobre una diversidad de temas que no solo lo hacen crecer intelectualmente, sino que también ayuda a elevar su esencia artística y expresiva cada vez más. De igual forma, esta necesidad de seguir investigando y curioseando, le ha permitido convertirse en un investigador dedicado a tiempo completo para la UNAM; este suceso resaltó un poco más su envergadura, ya que tal nombramiento nunca ha sido otorgado a un artista en el pasado, ya que para muchos, los artistas no investigamos, pero él ha demostrado todo lo contrario.

 

Una esencia que se convierte en obras

 Para poder hablar de la representación de la esencia de Sebastián en sus obras y lo que representa no solo para mi o para él como artista, sino para toda una cultura que ha influenciado a todo el suelo mexicano, simplemente necesitaría publicar un extenso libro que pueda ser apreciado con tranquilidad y es por eso que decir que es una carrera fácil y corta de comentar, simplemente sería un engaño ruin y clandestino para quienes sientan el interés de conocerle.

Su obra representa una amplia y constante búsqueda de expresar algo mucho más que una simple combinación de formas geométricas en composiciones presentadas con subjetividad, en realidad ha sido algo más relacionado a demostrar que se puede expresar arte en lo contemporáneo sin necesidad de verte influenciado por el sentimentalismo y más por la libre percepción e interpretación.

Sus obras se ven influenciadas más por la intuición científica que por la emocional, pero esa particularidad es la que ha ayudado a que sus presentaciones obtuvieran una naturaleza de gran escala y capacidad, tanto que han logrado destacar en el espacio urbano y que en mis visitas a varias ciudades del país he podido ver y admirar.

Ya sea que estés en el Distrito Federal, Chihuahua, Morelia, Toluca, Monterrey e incluso en Cancún, podrás encontrar un granito de la poesía artística de Sebastián que se que la vas a contemplar como yo. La visión artística de esta esencia que es Sebastián, también ha logrado plasmar su geométrica pero artística visión en varias partes del mundo, desde la lejana Suiza, pasando por Israel, Brasil, Canadá, Estados Unidos, Japón, y Portugal.

 

La ciencia y el arte forman parte de Sebastián

La habilidad de poder mezclar en una fluida fuente la inteligencia y la sensibilidad de una persona para imaginarla en su mente, transportarlas a sus manos y llevarla a un plano físico, es algo que todos podemos lograr, pero pocos son los que logran explotar esa verdadera chispa que logra capturar la atención de miles, y eso es lo que representa y expresa Sebastian.

Sebastián se hace dueño y rey del espacio, permite que corra libre cada espacio de su imaginación, para así expresar y exponer todo lo que ha aprendido en cada una de sus investigaciones y estudios sobre geometría. Solo un verdadero investigador de las artes plásticas es el que puede encontrar una forma en que las matemáticas funciones a su favor para que logre enriquecer todo su trabajo escultural y cuidar la estética de sus presentaciones.

Un corazón y una personalidad dócil, expresiva y experimentada, es lo que tapiza la habitación que conforma todo lo que representa ser Sebastián en este mundo de centenares de expresiones, pero que sin importar lo que sus manos hagan, el siempre buscará que tu tengas tu propia opinión de su trabajo, porque sus obras también reflejan esa libertad de comprensión, que muchos artísticas deberían tener y que a mi me encanta.

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